En los últimos años, un nuevo consenso considera imprescindible que los Estados adopten políticas de desarrollo productivo (PDP) para transformar sus economías. Se trata de políticas que, además de mejorar el funcionamiento de los mercados existentes, se proponen crear nuevos mercados y actividades productivas, promover la innovación tecnológica y a la vez atender grandes desafíos sociales. Este consenso proviene de varios años de experimentación y aprendizaje en la implementación de PDP en países desarrollados y en economías de ingresos medios, que hacen que hoy exista más y mejor información e instrumentos más adecuados para orientar la puesta en marcha de estas políticas.

En ese contexto, este Documento de Trabajo analiza por qué es necesario adoptar PDP, cómo concebirlas e implementarlas y qué combinación de instrumentos produce mejores resultados en ese proceso. Se propone, además, utilizar el conocimiento disponible para plantear el caso de la Argentina desde una perspectiva comparada y hacer más inteligible el muchas veces caótico mundo de las PDP.

Una primera advertencia general de este trabajo es que no existe una política que tenga garantía de éxito. En efecto, la elección de la estrategia y de los instrumentos para implementarla debe ser sensible a las prioridades de desarrollo, los objetivos y las condiciones institucionales y estructurales de cada país. Al mismo tiempo, las mejores prácticas relevadas en los últimos años recomiendan una mirada sistémica sobre las PDP, que las conciba como paquetes de medidas interactivas orientadas a aumentar la competitividad del sistema productivo en general, coordinadas estratégicamente al más alto nivel del gobierno y articuladas con el sector privado. Esa concepción implica la necesidad de fortalecer las capacidades estatales, en particular para lograr lo que en estas páginas se llama “flexibilidad metódica”, es decir, que el Estado aprenda de las PDP sobre la marcha y tenga mecanismos específicos para su monitoreo y adecuación.

Para profundizar en estas recomendaciones, en este trabajo se presenta una matriz que ordena la diversidad de instrumentos que se utilizan en todo el mundo según ámbitos y niveles de intervención. También se analizan las PDP que se han implementado en la Argentina para mostrar que, aunque el país cuenta con políticas en casi todos los ámbitos relevantes y en los distintos niveles (sectorial, intersectorial y macroeconómico), se verifica a la vez una ausencia de visión estratégica y de coordinación general que socava desde hace tiempo el potencial desarrollista de esas estrategias. Por último, el análisis de las PDP orientadas a potenciar la industria del software en la Argentina permite ilustrar la relevancia del enfoque sistémico en un caso concreto en el que las PDP jugaron un rol clave en aumentar las exportaciones y la innovación. Prescindir de las PDP es poner en desventaja a las empresas del país –y por lo tanto, a la economía en su conjunto– respecto de los países que sí las utilizan. Por eso, hacia adelante, un desafío clave consiste en identificar otros sectores con potencial innovador y exportador para poner en práctica recomendaciones como las planteadas en este documento y avanzar hacia agendas de transformación productiva que el país necesita para salir del sendero de crisis recurrentes y de estancamiento económico.

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